Como punto previo, antes de hablar del valor de la “Libertad”,
es importante tener claro, que este “VALORES LIGADOS A LA
DIGNIDAD HUMANA” , como valor
central, y de allí emanan los valores como la justicia, la vida, la libertad, la
igualdad, la seguridad y la solidaridad, que son dimensiones básicas de la
persona, que en cuanto tales se convierten en valores y determinan la existencia
y legitimidad de todos los Derechos reconocidos por el ordenamiento jurídico.
Para poder hablar del valor del “Libertad” es
necesario conocer que el vocablo Libertad
proviene del latín libertas, liberatis (franqueza,
permiso); es la facultad natural
del hombre para
actuar a voluntad sin restricciones, respetando su propia conciencia y
el deber ser, para
alcanzar su plena realización.
La libertad puede ser
definida, en términos muy amplios, como la exención de una necesidad para el
cumplimiento de un fin. La libertad puede ser contemplada desde dos
perspectivas diferentes: negativa una, positiva la otra. Desde una perspectiva
negativa se habla de la libertad negativa, que consiste en la ausencia de
coacción. Supone la existencia de un ámbito para poder actuar sin que exista en
el mismo la interferencia ni de otros sujetos ni del Estado. Su antivalor es la
coacción, que supone la interferencia grave y deliberada por parte de otra
persona, ya física, ya jurídica, por virtud del cual el sujeto no puede actuar cuándo
y cómo desea. La dimensión positiva de la libertad significa la posibilidad de
participación de forma racional y libre en la vida social.
Nelson Mandela se refirió
a la libertad en los siguientes términos: "Ser libre no es solamente
desamarrarse las propias cadenas, sino vivir en una forma que respete y mejore
la libertad de los demás".
Ser
libre significa tener ausencia de coacciones externas e internas que impidan
nuestra capacidad de elección, pero recordemos siempre, que nuestros actos
deben siempre respetar la vida y derechos de quienes nos rodean.

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